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Mostrando las entradas etiquetadas como relatos cortos

El libro en blanco: Cuento infantil sensorial-Rosa de la Aurora

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  El libro en blanco ​ A Jorgito le encantaba jugar con los pájaros. Cada mañana, saltaba de su cama con unas ganas enormes de comerse el mundo, listo para vivir todas las aventuras que se le ocurrieran en su cabecita de ocho años. ​Un día, llegó de visita un viejo amigo de su papá. Un señor que se veía muy bien, con un sombrero elegante y una forma de hablar que te dejaba embobado. Era un escritor que vivía en la ciudad, pero que de vez en cuando volvía al pueblo porque decía que ahí estaba su raíz y lo que más quería en la vida. ​Jorgito no le quitaba los ojos de encima. No quería perderse ni un detalle de aquel señor tan diferente. Don Antonio, al ver los ojos tan brillantes y llenos de vida del niño, sintió algo muy tierno en el pecho. Mientras hablaba con el papá, pensaba para sus adentros que ese chiquito se parecía mucho a él cuando era niño. Por eso, antes de irse, sacó uno de sus libros de anotaciones y se lo regaló a Jorgito. ​El niño estaba que no cabía de la alegría. Nu...

El peso del abandono y el lienzo del perdón-Rosa de la Aurora

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  El lienzo del olvido ​ La casa no siempre fue una ruina. Alguna vez tuvo el aroma del pan de maíz y el color de las flores de azahar. Pero el día que Julián se marchó a la ciudad, persiguiendo promesas de cristal y asfalto, el tiempo se detuvo en la entrada. Elena, que entonces aún tenía fuerza en los brazos, vio cómo la puerta se henchía de humedad y tristeza, hasta que un día las bisagras cedieron y la entrada quedó abierta, como una herida que no cierra. ​Los años pasaron. Elena se volvió pequeña y frágil, mientras las paredes de la casa se descascaraban como piel vieja. Sin puerta que la protegiera del frío y de las sombras que acechan en el monte, encontró refugio en el sótano: un hueco húmedo bajo los tablones del salón donde guardaba el eco de sus recuerdos. Allí, entre el miedo a los ruidos de la noche y el frío de la tierra, pasaba las horas rezando, esperando un regreso que no llegaba. ​Un atardecer, un pintor viajero pasó por el camino. Al ver la estructura colapsada, ...

El lindero seco: Cuento sobre la sensibilidad y la empatía-Rosa de la Aurora

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  Cuento El lindero seco   Había una vez tres hermanos que heredaron una pequeña finca en la falda de un cerro. Juan el mayor, tenía brazos como troncos de encino; no había matorral que se le resistiera ni poste que no pudiera clavar. Pedro, el segundo, era de mente rápida; Llevaba las cuentas en un cuaderno viejo y sabía exactamente cuántas semillas se necesitaban para que la cosecha no fallara. Y   luego estaba Nacho,   el menor. Nacho no era bueno ni con el hacha ni con los números; se quedaba mirando cómo las hormigas cargaban sus hojas o cómo el sol cambiaba de color al chocar con el rocío. Sus hermanos lo veían como una carga y siempre lo regañaban por todo. El mundo no se mantiene con miradas, Nachito, le decía Juan. La vida es del que trabaja, no del que contempla, añadía Pedro. Un día, estaban todos en sus ocupaciones cuando se dieron cuenta de que el camino principal   que conectaba su finca con el pueblo había sido bloqueado por un vecino nuev...

La novia: Un relato de amor, escapes y segundas oportunidades-Rosa de la Aurora

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La novia Un escape hacia el corazón  Primera parte Con su vestido blanco, estática, parecía que los minutos daban gritos en su pecho y un sudor frío le corría por la frente. La música del coro era celestial, como un telón que cubría la mezcla de tristeza y alegría de los padres, quienes entregaban a su niña al hombre que, supuestamente, la haría feliz el resto de su vida. ​Lágrimas, emoción, risa. Todo parecía un tornado de sensaciones que se conjugaban en su pecho durante el matrimonio; justo en ese instante, recordó aquel otro amor inconcluso. Aquel amor de infancia que horas antes de su boda le dijo: — No te cases. Te amo. ​El ritual continuaba y en sus oídos parecía un bullicio de catacumbas que retumbaban en la distancia. Absorta en sus pensamientos y sometida a un corazón que se retorcía luego de aquella declaración, la novia se desmayó. ​Todo se quedó en silencio. Despertó después de un respiro a una bola de alcohol que alguien, entre la multitud, había imp...

El valor de un gesto: Una reflexión sobre la empatía y la indiferencia-Rosa de la Aurora

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El valor de un gesto De pie, en el mercado, justo al lado de la gente que almorzaba y con gesto casi angelical, un abuelito de cabello cano y contextura delgada esperaba callado, relamiéndose los labios. Sus ojos repasaban los platillos que la gente comía con prisa; las deliciosas ensaladas y picadillos casi intactos que pasaban a la basura por exceso o simplemente un paladar exigente. Dinero iba y venía. Las camareras de un lado al otro atentas al servicio de sus clientes y casi molestas por la presencia del anciano que no dictaba palabra.   Yo, al igual que muchos otros, estaba allí, sin percatarme la situación.   Había entrado con prisa y solo percibí, a un par de personas persistentes, incluyendo al abuelito, pero nada más.  Esperaba con ansias mi platillo porque era tarde y mi estómago empezaba a rugir. Observaba y escuchaba las conversaciones de la gente que concluían en risas y alegría. De pronto, justo a mi lado, un...