Amanecí...
Amanecí.
Con un deseo loco de tu boca
que se escurre entre mis labios.
¡Provoca!
Mordiscos impetuosos de neuronas,
divisando tu presencia en nocturnas horas.
Amanecí.
Con el dulce sabor a menta en el que antojas
mis labios sedientos de tus costas.
El cabello hecho margarita que deshojas
y estremeces al soñarte.
Placer que me provocas.
¡Amanecí!
Amándote.
En intensa gravitación de mis hormonas,
incontenidas al transitar mis horas,
entre el rojo atardecer de mis auroras.
Calor y arena
Hastías de demoras.
¡Amanecí!
Con tu dulce sabor
esquizofrénico que invoca,
tus manos, tu piel, tu amor,
tu boca.
Jugosa vid
que me incita a cada instante
y me provoca.