CAÍDA LIBRE
Me he dejado vencer
por el abismo de un día maltrecho
que me succiona en picada,
y en el golpe de las ráfagas de viento
ya no sé si sueño o estoy inconsciente.
No veo el suelo tan distante, ni me interesa
la roca dura o fundiéndose como lava,
porque ya no siento mi sangre.
Soy un torrente,
un río congelado de sentimientos
que pesa como el mismísimo plomo.
Ya mis plumas se desperdigan c
omo almohadas rotas
que se confunden con las nubes
y no las
necesito,
porque este viaje es tan liviano.
Tanto aire y tan poco dentro.
Tanto silencio redundando
entre mi hueco corazón,
pero, no sé...,
algo me dice que a donde voy
es a donde siempre he pertenecido.
Quizás,
siempre he pertecido
a lo terrestre de la
nada.